Pero,
de repente, un día te das cuenta de que ya no pensáis tanto en el otro. Te das
cuenta que ya no lo buscas más. Te das cuenta de que ya no está y que no
esperas que vuelva, porque, de alguna forma, ya está. Y ahí, sólo te queda
recordar las cosas buenas, olvidar las cosas malas, y seguir adelante. Porque
siempre hay un adelante por el que seguir. El tema no está en olvidar, está en
aceptar la ausencia del otro, el vacío que deja alguien cuando se va, y aceptar
que ya no puede seguir ocupando el lugar que antes sí. Y esperar que, algún
día, otra persona vuelva a llenarnos, probablemente de otra forma, desde otro
lugar, distinto. A todo le llega su final y hay que aceptarloNunca olvides a alguien porque te hizo daño, si no , recuérdalo, como quien te enseñó a volar, a soñar, a ver la vida de una forma que jamás quisiste ver, que te enseño a sonreir, y sobre todo recuérdalo como alguien que te enseño a amar.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Pero,
de repente, un día te das cuenta de que ya no pensáis tanto en el otro. Te das
cuenta que ya no lo buscas más. Te das cuenta de que ya no está y que no
esperas que vuelva, porque, de alguna forma, ya está. Y ahí, sólo te queda
recordar las cosas buenas, olvidar las cosas malas, y seguir adelante. Porque
siempre hay un adelante por el que seguir. El tema no está en olvidar, está en
aceptar la ausencia del otro, el vacío que deja alguien cuando se va, y aceptar
que ya no puede seguir ocupando el lugar que antes sí. Y esperar que, algún
día, otra persona vuelva a llenarnos, probablemente de otra forma, desde otro
lugar, distinto. A todo le llega su final y hay que aceptarlo
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